Botulismo Porcino…¿Lo conoces?

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Es un tipo específico y a menudo fatal  de intoxicación alimentaria causada por toxinas botulínicas, una potente neurotoxcina producida   por la bacteria llamada Clostridium Botulinum, un bacilo Gram positivo, esporulado y anaeróbico (solo se desarrolla en ausencia de oxígeno),  que crece en  material vegetal o animal en estado de descomposición.

El botulismo puede afectar a todas las especies, incluyendo a los humanos. Es una afección del hombre y los animales.

¿Cómo se contagia entre la población porcina?

Lo primero que hay que aclarar es que el botulismo porcino es raro, debido a la alta resistencia natural de esta especie a la toxina botulínica, por lo que es poco común ver este tipo de enfermedad en cerdos.

Esta enfermedad es de curso rápido y aparece en forma de brotes, aunque pueden aparecer casos  aislados de forma esporádica. La presencia de animales muertos es síntoma de la aparición de la enfermedad.

Cuando hay contagio en  la población porcina, éste se realiza a través de la ingesta  del  material vegetal  contaminado por la toxina. De igual manera, puede producirse por el contacto directo del suelo que contiene  la bacteria que posteriormente libera la toxina (veneno) dentro del organismo.

Al ingerir el animal la bacteria, éstas llegan al intestino e hígado, dispersándose por los músculos a través de la circulación sanguínea, permaneciendo en el cuerpo sin tener síntomas clínicos hasta que se presentan las condiciones apropiadas para su desarrollo.

Síntomas 

Los  síntomas del botulismo son los mismos en todas las especies, el desarrollo de la enfermedad es muy rápido y sin un tratamiento efectivo, puede ser mortal.

Estos síntomas se presentan entre las dos horas y siete días después de haber ingerido los animales las sustancias tóxicas y el tiempo de incubación depende de la cantidad de toxina ingerida.

Tipos de síntomas

 Existen los casos hiper agudos,  que abarcan rápidamente  la parálisis del corazón y de los músculos respiratorios, lo cual produce la muerte súbita del animal.  Luego están los casos agudos, que se dan cuando los animales presentan parálisis flácida progresiva ascendente, representada por  debilidad en la parte posterior del cuerpo,   que causa que caminen torpemente y  se caigan continuamente,  luego la enfermedad se va agravando, llevando al animal a la muerte a los pocos días de presentar los primeros síntomas.  En los casos subagudos (que es la mayoría), los animales exhiben una salivación excesiva, torpeza o pérdida de coordinación e inquietud. En estos casos,  la muerte deviene por una parálisis respiratoria.

Diagnóstico

El diagnóstico se basa en los síntomas y en  la confirmación de laboratorio, especialmente para demostrar  la presencia de la toxina botulínica en el animal. El método de análisis más utilizado es la prueba de seroneutralización en ratón, en la cual se utilizan antitoxinas de referencia. Otra técnica desarrollada para la detección de la toxina es el ELISA.

Brotes de botulismo porcino: Caso Australia y E.E.U.U.

Por ser una enfermedad que rara vez se produce en los cerdos, han sido escasos  los brotes de botulismo en esta especie.

En el año  1964 se registraron las muertes de cinco cerdos adultos, luego de haber ingerido cadáveres de peces a la orilla de una laguna en Queensland (Australia). Estos cerdos presentaron los síntomas propios del botulismo, parálisis flácida ascendente, lo cual afectó el sistema nervioso central, provocando la muerte en un lapso de tiempo  de 19 a 52 horas posteriores a la ingesta del alimento contaminado con la toxina botulínica. Exámenes post mortem, detectaron la presencia de la toxina en el contenido intestinal de los animales afectados.

En mayo de 1984, en la localidad de Pensilvania, E.E.U.U, se detectaron ocho casos de botulismo porcino. Los síntomas presentados por los animales fueron los característicos de la enfermedad,  por lo que se procedió a realizar la necropsia, constatando de esta manera la presencia de la bacteria  Clostridium Botulinum en ellos. 

Prevención

La medida más eficaz y económica para prevenir esta enfermedad es la vacunación de los animales con vacunas que contengan l toxoides (toxinas inactivadas) que pertenezcan a los tipos actuantes. La duración de la inmunidad es de un año, por lo que es imprescindible realizar vacunaciones anuales hasta que el animal tenga mínimo tres años.

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