¿Conoces la Criptosporidiosis en porcino?

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Los parásitos son seres vivos que dependen de otro individuo (huésped), para subsistir y reproducirse. Se clasifican en ectoparásitos y endoparásitos, siendo estos últimos de interés, porque son los que se alojan, internamente, en el huésped.

Algunos de estos agentes parasitarios, que causan infecciones gastrointestinales en los cerdos, son  protozoarios (parásitos microscópicos, unicelulares) entre los que se encuentran los coccidios y los criptosporidios. 

El criptosporidios fue descrito por primera vez en 1907 y aunque se creía que era un coccidio, es realmente un protozoo de Phylum Apicomplexa. Y como agente infeccioso en los mamíferos, se conoce como criptosporidios parvum. Actualmente, a nivel veterinario, es considerado como otro agente patógeno más, que junto con los enterovirus y Escherichia coli, causan cuadros de diarreas en los ganados bovino, ovino, caprino y porcino.

Los síntomas más notorios de la infección parasitaria por criptosporidios es una diarrea (en cerditos de entre 8 y 21 días de edad); deshidratación, inapetencia y pérdida de peso. El diagnóstico se efectúa a través de los resultados de un examen de heces.

La infección se produce a través de los huevos u ooquistes de los parásitos que son liberados al medio ambiente por la excreta de las heces porcinas de cerdos infectados con este parásito. De ahí, la importancia de mantener la adecuada recogida y disposición final de excretas, para prevenir la diseminación de huevos y ooquistes. La infección se focaliza, generalmente, a nivel del  intestino delgado, pero también se ha localizado en el  intestino grueso, estómago y en el  aparato respiratorio de mamíferos.  A nivel patógeno, la acción del criptosporidios se sitúa en las microvellosidades de las células que revisten el intestino, produciendo la destrucción de las mismas.

Las pérdidas económicas causadas por la acción del criptosporidios en el ganado porcino, son relevantes porque están relacionadas con el deterioro producido en los animales enfermos, porque a nivel gastrointestinal incide en la conversión de los alimentos ingeridos;  traduciéndose en un desarrollo corporal deficiente y en la pérdida del potencial de producción.

Cryptosporidium o Criptosporidios  como parásitos unicelulares eucariotas,   que producen la enfermedad llamada criptosporidiosis; tienen la capacidad de producir zoonosis (enfermedad transmitida a los seres humanos desde los animales). El primer caso de infección humana por Criptosporidios se remonta a 1972 y se infiere que el contagio es través de la ingestión de comidas y aguas contaminadas.

 

Así mismo, los factores que inciden en la infección parasitaria porcina son: agua contaminada; higiene incorrecta de los corrales porcinos; inadecuada disposición de las excretas y aguas residuales.

Aunque no existen medidas satisfactorias de control, el aislamiento de los animales contagiados y evitar el hacinamiento de los mismos;  son medidas sanitarias y  de manejo adecuadas.

Es por ello que en cualquier explotación porcina, se han de tomar medidas de control para alcanzar altos niveles en su estatus sanitario. Lo cual se logra, como consecuencia lógica, de la previa definición y ejecución de medidas de bioseguridad efectivas, que se comporten como medidas de profilaxis para minimizar los  brotes de enfermedades endoparasitarias porcinas.

Cuando el medio ambiente tiene mayores temperaturas y humedad, propicia la infección parasitaria porcina por Criptosporidios; por lo cual una medida preventiva es mantener bajos los niveles de humedad del corral.

Otra medida preventiva es mantener un control sanitario de seguimiento serológico del ganado porcino, con la trazabilidad sanitaria pertinente que garantice el estatus sanitario óptimo del cerdo y prevenga el manejo y transporte de ganado porcino infectado.

El concepto para prevenir la infección porcina con Criptosporidios y hacer reuso del agua residual tratada (si la legislación sanitaria lo permite) es diseñar un sistema que presente eficiencia en la remoción de excretas y que genere efluentes tratados.  Es por eso que para minimizar la aparición de la criptoporidiosis en los corrales de las granjas de explotación porcina; es importante que una adecuada recogida y disposición final de excretas, con el objeto de eliminar la probabilidad de diseminación de los huevos y ooquistes del parásito criptosporidios.

Pero la mejor acción preventiva, es la de detener el ciclo vital del parásito, con la limpieza del corral y desuso del mismo por al menos un mes; cambiar con frecuencia el material que sirve de cama y ubicar los cerdos desparasitados en corrales limpios y libres de heces.

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