El cereal en la producción porcina

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La ciencia ha permitido al mundo avanzar en casi todos los aspectos de la vida, entre ellos, hay un escenario particular que continúa siendo estudiado y sigue logrando avances: la alimentación. Pero no solo la humana, sino también la animal. Gracias a los adelantos en el campo de la intergenética –como los obtenidos en Youna-, se ha podido optimizar la producción de carnes en el mundo, incluyendo la porcina.

Los procesos de producción se han economizado y acelerado, y la industria ganadera cuenta con más especímenes que gozan de condiciones superiores, lo cual deriva en un mejor producto final que pueda ser distribuido para su consumo.

Es por ello, que uno de los factores que cobra importancia en la producción de carne porcina, es la dieta ajustada y balanceada que lleva el animal desde que es una cría y culmina su periodo de lactancia hasta que alcanza la edad y potencial requeridos. Esto determina no solo un mayor aprovechamiento de los alimentos (en cantidades y nutrientes) y recursos naturales, sino que permite aumentar el potencial genético del animal.

Y para poder conseguir estos objetivos es esencial que esta dieta que se desarrolla dependiendo de las necesidades de cada animal y su etapa de vida, esté compuesta por alimentos de calidad que sean fuentes de proteínas –como la soja- y de energía –como los cereales-.

Importancia del cereal

Aunque existen dificultades con respecto al precio del cereal para la producción porcina -dado que éste puede llegar a ser elevado por diversos factores, o los cereales más económicos no son justamente los más adecuados, y considerando que la alimentación del animal genera alrededor de 70% del costo de producción-, hay una variedad comúnmente utilizada y que está demostrado que siendo cada uno de esos cereales integrado a un plan nutricional balanceado, puede generar mejores resultados.

El maíz, el arroz pulido, el trigo, la cebada, el sorgo, la avena, el centeno, e incluso la quinoa, son los cereales que constituyen la base nutricional en la dieta del cerdo, un animal monogástrico que no puede alimentarse de pasto, y al que además se le deben controlar los niveles de ingesta, los ingredientes que forman parte del perfil nutricional, y el nivel de procesamiento del alimento, todo esto para evitar mayor acumulación de grasas en su organismo y problemas digestivos.

Actualmente, los piensos o porciones de alimentos que se les da a estos animales, son concentrados hechos principalmente de estos cereales.

Factores sanitarios

Pero entre otros factores a tomar en cuenta sobre el tema de la alimentación del ganado porcino y el cereal como base de su dieta, está la necesidad de que los productores mantengan un nivel sanitario y ambiental óptimo para la cría del cerdo y cuiden el estado de estos cereales que les serán suministrados. Es por ello, que debe mantenerse el alimento fresco y limpio evitándose dejar las bolsas abiertas o en lugares con temperaturas inadecuadas, dado que el contenido podría ponerse rancio.

La contaminación de la comida puede generarse si no existen condiciones adecuadas tanto desde el procesamiento del alimento hasta el momento en que es distribuido a las granjas o almacenado.

Es imprescindible el uso de bolsas o sacos que permitan mantener en resguardo el producto y evitar el contacto con la humedad y otros animales como roedores, aves o insectos, además de mantener limpio el lugar donde estarán depositados. La supervivencia o duración (en términos de calidad) de las provisiones depende de que estas se mantengan secas y frías.

Algunos de los casos de contaminación comunes son por hongos o bacterias, creando un problema sanitario e higiénico que puede conllevar a generar complicaciones de salud en los cerdos y atentar contra su desarrollo y crecimiento, e inclusive impactar los niveles de fertilidad.

El almacenamiento puede darse en cargas de granel –grandes cantidades- o por sacos de menor cantidad. Actualmente, tiene un uso de mayor connotación para este tipo de producto, las silo bolsas o sacos creados a partir de polipropileno, un material termoplástico no contaminante y que tiene un menor impacto ambiental, además de ser reciclable.

En conclusión, una buena alimentación para los cerdos no solo requiere alimentos de calidad, sino un sistema sanitario y de almacenamiento adecuados.

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